jueves, 3 de octubre de 2013

El último Best Seller: “La verdad sobre el caso Harry Quebert” de Joel Dicker


En la última entrada dije que pensaba que no todas las novelas que se desarrollan alrededor de un crimen merecen ser encuadradas en el género "novela negra"  pues bien, opino que este es el caso de la que voy a comentar, creo que sería más preciso calificarla como una novela de misterio.

Pienso que lo más notable de esta obra es la historia, una trama que bascula sobre tres personajes  protagonistas: Harry Quebert, Marcus Goldman y Nola Kellergan  y un hecho: la desaparición de esta y treinta años después, el descubrimiento de su cadáver  y la acusación de asesinato que recae sobre Harry. A partir de aquí, la misión de Marcus, alumno y amigo de Quebert, es demostrar la inocencia del profesor y encontrar los culpables. En el curso de esta tarea, Goldman encuentra la inspiración perdida y escribe la novela del siglo. 

La novela consiste en recorrer las muchas y diferentes posibilidades en que pudieron ocurrir unos hechos de los que el lector solo tiene dos datos claros y precisos,  quién  los cometió , cómo y porqué. Para  esto el autor recurre a un coro de personajes  que necesariamente están sólo perfilados,  que son ambiguos y polivalentes a fin de encajar en cualquiera de los escenarios posibles y  que los moldea según conviene a la teoría que elabora en cada episodio. Esto es útil a la trama y hace que las piezas del puzle encajen y la historia no se desmorone pero tiene la desventaja  de que todos los personajes tienen el mismo defecto, también los protagonistas,  y lo que es útil  por una parte en lo que se refiere al coro, es un defecto enorme en cuanto se trata de los personajes principales. Harry Quebert no tiene personalidad, no mantiene la coherencia mínima en el tracto del tiempo larguísimo en que se nos muestra (más de treinta años), su historia tiene lagunas enormes, y su expresión y comportamientos no resultan naturales. Y qué decir de Nola Kellergan, es imposible definirla, ni describirla, no se reconoce y sólo se entiende cuando utiliza el fácil recurso de la patología psíquica. Por ultimo Marcus Goldman, al que conocemos más, el autor nos cuenta su adolescencia como " formidable" y como esto condiciona su vida. Lo encuadra en un entorno familiar  y a pesar de todos los datos que sabemos sobre el, su personaje no cobra vida independiente, quizás porque todo resulta un tanto falso, como construido a posteriori a fin de justificar sus actos.

El retrato del paisaje de al América rural está bien logrado aunque en ocasiones resulta un poco plano y se echa de menos alguna variación ya que los hechos que se narran se extienden en el tiempo durante más de treinta años y aparentemente no ha cambiado absolutamente nada.

En resumen, la novela se deja leer, pero en mi opinión está muy lejos de ser una obra maestra.

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