martes, 29 de diciembre de 2015

Mi lucha por Karl ove Knausgard



Hace poco escuché de un profesor una idea que me pareció muy interesante acerca de los temas que han sido objeto de la literatura a lo largo del tiempo.   Sostenía que mientras que en las grandes tragedias griegas, el motivo último siempre era la relación del hombre con el destino, contra el que se revela o acepta y se somete, siempre el destino como algo por encima de la voluntad  del hombre, en el periodo de los grandes maestros Shakespeare, Moliere, Calderón, Lope, etc...el tema, era el hombre en relación con sus pasiones.  Basta con  hacer un repaso de las grandes obras de estos maestros para comprobar que así fue, en una serie larga de variaciones sobre el tema. Por último la literatura contemporánea, el gran tema, es el hombre en la búsqueda de sí mismo. Sin duda esta obra pertenecería de lleno a esta última categoría.

El autor hace sobre sí mismo un ejercicio de introspección exhaustivo en busca de respuestas. No he dejado de preguntarme  cuál es el secreto del interés con el que leído las más de mil paginas que componen las tres primeras obras que están traducidas de "Mi lucha" (La muerte del padre, El hombre enamorado y La Isla de la Infancia). El autor y protagonista es alguien con quien comparto apenas un espacio cronológico y un entorno geográfico parecidos. Más o menos fuimos niños adolescentes y/o jóvenes a la vez. Compartimos iconos culturales, grupos musicales, actores y actrices. Durante las décadas de los sesenta y ochenta del siglo  XX, los cambios no eran tan vertiginosamente rápidos como  ahora y todos los que pertenecemos a esa época tenemos, más o menos, a The Beatles, Creedence Clearwater Revival o Bob Dylan, como banda sonora de nuestros recuerdos. Aunque Europa sea nuestro espacio vital, Noruega y España resultaban entonces mucho más distintas de lo que son en el presente. Es lo universal  y profundamente humano en el relato de sus  vivencias lo que hace que me reconozca en su dolor o sus miedos .
 
El desamparo en el que vivió su infancia traen como consecuencia la sobre dimensión con la que ejerce después de padre. La consciencia de la importancia de la infancia en la formación del carácter, es algo que nuestra generación tiene absolutamente asumido, no era el de nuestros padres. El sentimiento de responsabilidad y culpa que a veces se siente con respecto a los hijos, se traslada a los padres buscando en ellos el origen de nuestros defectos, de las carencias e inseguridades, de forma injusta o no, proyectando el foco hacia el pasado en busca  de la justificación  de sus conductas

Su forma de escribir es lo más parecido a como funciona el pensamiento humano. Empieza el  relato de un episodio y un hecho concreto del mismo le conduce a una digresión sugerida por él mismo, sigue a la digresión, la agota y vuelve al punto del relato que le provocó.

He leído algunas críticas sobre la obra que sugieren un parecido con En busca del tiempo perdido de Proust, y es posible que sea así, sobre todo en la minuciosidad de las descripciones que pretenden atrapar el momento como fotográficamente y aun más porque además  del entorno y el espacio, explica exhaustivamente los espacios interiores, las sensaciones físicas, los sentimientos que experimenta en ese momento sin dejar espacio al lector para imaginar. Si el episodio de la Magdalena en la obra de Proust es un ejemplo clásico de este estilo, las páginas donde describe la limpieza  en  la casa de su abuela son absolutamente magistrales, provocan en el lector unas sensaciones vividas, físicas y psicológicas  inevitables: asco, ansiedad, cansancio, compasión...y yo al menos no podía saltarme ni una coma del proceso hasta el fin. Es de una intensidad y profundidad impresionantes. Me decepciono J. Marías cuando comentando esta obra dijo que era una sarta de banalidades y vulgaridades. Debe ser que no la ha leído bien.


Por último no acabo de entender por qué ha elegido este título que está inevitablemente unido a la infausta memoria de Hitler, quizás sea una provocación. En todo caso ahora después de haberlo leído no se me ocurre otro nombre que sea tan descriptivo de la obra, pues no es nada más ni nada menos que la lucha de un hombre  en busca de respuestas.

lunes, 19 de octubre de 2015

La luz que no puedes ver por Anthony Doerr


Premio Pulitzer de este año, y una vez mas una historia de amor y guerra o más bien de guerra y amor.

Utiliza el autor esa técnica narrativa que consiste en contar dos relatos independientes con personajes distintos y que contienen algún común denominador  los hechos van desarrollándose en paralelo hasta que confluyen en un punto y otra vez se separan. No es algo nuevo ni original, pero aunque es método de novelación un tanto trillado y facilón, está bien construido y bien ensambladas  ambas historias.

La novela tiene cosas excelentes, la recreación de Saint Malo, por ejemplo es más que notable, pero en algunos momentos falla el ritmo narrativo. Por otro lado debo decir que construye una bonita historia entre tanto horror y miseria humana, como un destello de esperanza  en las cualidades que el ser humano tiene y de su capacidad de sobreponerse  y brillar aún en medio de un clima de asfixiante alienación.

 Contempla a los personajes de ambos bandos enemigos como individualidades, que se comportan atendiendo a su propio carácter, obviamente determinado de manera incuestionable por las circunstancias extremas en las que viven, pero no cae en la  simple clasificación maniquea entre buenos y malos.

  Tengo que decir que lo que más me ha interesado de la novela es esa mirada que se posa sobre las personas que fueron protagonistas de esta historia de guerra, cuando han pasado los años,  y  de como siguieron con sus vidas arrastrando secretos y cicatrices . Se plantea una reflexión sobre la huella de la guerra en la vida de los individuos , en cada uno de ellos, en su familia. Es una perspectiva distinta a la que contemplan los libros de historia , que hablan de las naciones de manera colectiva.


  No es que me haya entusiasmado, pero creo que no es un libro vulgar.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Solo el tiempo lo dirá por Jeffrey Archer

Siempre me resultan entretenidos los libros de este autor y sin embargo este me ha decepcionado bastante. Al comienzo la historia logra enganchar al lector pero la realidad es que no tiene mucho de original. Que se lea fácilmente se debe a la destreza del narrador que es un maestro en contar historias aunque no siempre estas sean de especial relevancia.

Al final, siguiendo la estela de Ken Follet en su ultima obra,  pretende recorrer la historia del siglo veinte de la mano, en este caso, de un protagonista que es él mismo bajo nombre supuesto.


 Desde luego esta primera entrega(se anuncian dos más) es muy superficial y sobre todo  los capítulos finales son confusos y un poco fantasiosos. No tengo ningún interés en leer el siguiente episodio. Siento decirlo. Por otro lado el primer volumen de la trilogía de Follet, La Caída de los Gigantes, me gusto mucho y me apetecía que llegase el segundo, El Invierno del Mundo, que luego fue una decepción. Ni siquiera he comprado el último . 

martes, 8 de septiembre de 2015

Vientos de guerra por Herman Wouk

Es una trilogía publicada en 1971.  Utiliza una sencilla pero eficaz formula narrativa. A través de una familia  y de  sus diferentes miembros sitúa al lector en los preliminares de la Segunda Guerra Mundial. Siguiendo los destinos de cada uno de ellos recorremos los diversos escenarios y sucesos de ese tiempo y del resto de la guerra.

En los años setenta del siglo pasado, la filosofía de lo "políticamente correcto" aún no se había extendido globalmente como ocurre hoy. Por eso me llama mucho la atención la forma natural de tratar ciertos temas desde puntos de vista diferentes a los que históricamente hemos aceptado como intocables. Esto ofrece una visión realmente interesante y distinta de  muchos de los episodios claves en el desarrollo de la guerra como puede ser el punto de vista del bando alemán que acertadamente separa del resto de la narración, incorporándolo como una traducción del diario de un ficticio  general Von Roon.  La literatura no ha sido ajena a esta fortísima corriente que supone hablar de asuntos espinosos utilizando términos que a fuerza de ser ambiguos, poco claros y rotundos admitirían interpretaciones distintas y no ofendieran a nadie. Lo cual acaba por vaciar de contenido los conceptos y las ideas.

Es una obra larga, pero me ha encantado leerla, la recomiendo muchísimo. Desafortunadamente esta descatalogada, pero yo la conseguí fácilmente, recurriendo a "Amazon"

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Hombres sin mujeres por Harumi Murakami

Hace años intente leer Tokio Blues, era la primera vez que oía hablar de Murakami y las referencias eran muchas y buenas. He dicho que intente ya que no conseguí terminarla. No me intereso en absoluto, no entré nunca en la historia que me parecía del todo ajena. Toda la serie de personajes que poblaban sus paginas me parecieron impostados e irrelevantes, no sentí ninguna empatía hacia ellos y además me resultaba indiferente su problemática existencial, tanto fue así, que recuerdo llevarlo como única lectura en un largo viaje pero que me aburrió tanto que lo abandone a la mitad.

Después he seguido la aparición en la librerías de las sucesivas obras del autor, todas ellas con relativo éxito editorial, y sé que cuenta con seguidores incondicionales, entre los que tengo algunos amigos, pero yo no había vuelto a  empezar ninguna otra novela suya.

Hace un par de meses leí que había publicado un libro de relatos cortos, con un sugerente titulo " Hombres sin mujeres ". El hecho de que fueran cortos me animo a dar una segunda oportunidad a un autor que es reconocido como un gran escritor por muchos de mis críticos de referencia.  Quizás  el momento en el que aborde la lectura de Tokio Blues no fue el apropiado para esa obra (a veces pasa) así que empecé  este con curiosidad, intentado aparcar los prejuicios. Lamentablemente tampoco esta obra me ha gustado. Tengo la sensación de leer historias totalmente artificiosas e irreales pero sin la distancia precisa para ser metafóricas. Los personajes igualmente son irreales pero no tanto como para ser fantásticos.
No dudo de la calidad literaria de Murakami, pero este es un blog de opinión personal y la mía en este caso no es en absoluto favorable.