lunes, 30 de diciembre de 2013

El último Premio Nobel


Despertó mi curiosidad el comentario de dos de mis hijos sobre el libro de cuentos de la última Premio Nobel de Literatura. —Están bien escritos, pero son de interés para mujeres—, no dijeron de “chicas”, sino de “mujeres” y al interesarme por el comentario, ambos contestaron que los argumentos de los cuentos les eran totalmente ajenos, los dos estaban de acuerdo en que debían de interesar a mujeres de mediana edad. Dado que es mi caso, me interesó saber a que se referían cuando hablaban de “temas de mujeres” asociándolo a un terrible aburrimiento.

Debo decir que no había oído hablar de Alice Munro antes de la concesión del Premio, y que no tenía especial interés en leerla. Después de esto comencé con el libro de cuentos titulado “Mi vida querida” y efectivamente los cuentos están bien escritos. Carecen -a mi modo de ver- de originalidad alguna, pero están perfectamente estructurados y son pequeñas historias con principio, desarrollo y final, que en algunos casos es un tanto desconcertante. Y dicho esto, tenían razón mis hijos en que son terriblemente aburridos incluso para mi que sobrepaso un poco la mediana edad. No abandoné sin embargo la lectura esperando que el siguiente me gustase más, pero fue inútil incluso en los últimos cuentos que en el prólogo se anuncian como  autobiográficos, me parecieron faltos de interés literario o humano.  Reflexionando sobre lo injusto que es juzgar a un autor habiendo leído una sola obra, pensé en que habría pasado por ejemplo a un lector alemán que no conociese a Vargas Llosa -o mejor dicho, que no conociese su obra- y que al otorgarle el Nobel hubiese comprado “El sueño del celta”, pues probablemente hubiese opinado igual que yo sobre Alice Munro, y se habría quedado sin descubrir las enormes obras literarias que alguna vez ha escrito el peruano. Por eso, compré otra novela que hay disponible de la autora titulada “Demasiada felicidad ” y lo siento, pero me intereso tan poco -o menos- que los cuentos.


Al enterarse de la concesión del Premio, la oí decir que estaba muy sorprendida,  seguro que no estará mal decir que a mi me pasa lo mismo.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Canadá de Richard Ford


El arte debe despertar emociones en quien lo contempla, la literatura en el lector, pero es un concepto superado que esas sensaciones tengan que ser placenteras, de lo que se trata es de sentir cosas cuando te sumerges en una obra literaria o en la contemplación de cualquier manifestación artística. A veces esos sentimientos o emociones son perturbadores y provocan ansiedad o miedo, quizás también tristeza o desasosiego (que es una palabra que me encanta). Esto es lo que me ha ocurrido al leer - Canadá-  una novela profunda y dura ,pero también extraordinaria.
  Para conseguir que una historia sea capaz de involucrar al lector en ella, creo que necesita varios ingredientes. En primer lugar, la universalidad del tema del que se ocupa, en este caso la idea central de toda la novela es el determinismo, el hecho de que las personas cometen actos, a veces extemporáneos y ajenos a lo que sería una trayectoria vital coherente, porque de alguna manera estaban destinados a hacerlo y esos actos tienen unas consecuencias sobre ellos y sobre otras personas que condicionan el resto de sus vidas de forma inexorable y sin la posibilidad de sobreponerse a ese destino inevitable y fatal. Esta característica aletea sobre todos los personajes que habitan esta historia. En primer término afecta al matrimonio Parsons y como consecuencia a sus dos hijos mellizos  Dell y Berner, en segundo lugar a Arthur Relimger, y en menor medida también a los personajes secundarios, como Charley Quoarters. El otro ingrediente que hace que cada vez que te sumerges en las páginas de este libro, sientas esa asfixiante atmósfera que genera el autor, es el estilo narrativo. -No se sí sabré explicarlo-. En cada momento que se narra hace una descripción exhaustiva del espacio físico donde se va a desarrollar la acción, lo describe todo, el cielo, el suelo, el aire, la temperatura, los árboles, el olor, todo; y luego sitúa a los personajes en la escena, pienso que lo que pretende es que el lector esté, por así decirlo, dentro del plano (es un término cinematográfico  pero es muy gráfico) y sólo entonces  hace hablar a los personajes que integran la escena y hay un diálogo siempre interrumpido para informar al lector de cada una de las reacciones, reflexiones o gestos que suscitan las palabras en cada uno de ellos, esto significa que la acción transcurre de una manera muy lenta y a la vez tienes tanta información que de hecho participas de la tristeza, la angustia o el miedo que este sintiendo el narrador.

   Me gustaría reseñar que me resulta chocante que Dell, que es quien cuenta la historia, cuando ocurren los hechos que  dan origen a todo lo demás, tiene 15 años, como su hermana, ya que son mellizos. Mientras ella parece actuar como alguien de esa edad, (claro que es mujer) el grado de madurez que adivinamos en el chico, su candidez, su incapacidad para entender  lo que ha ocurrido y las consecuencias inmediatas, más parece de alguien con 10 o doce años.

  Me alegro mucho de haberlo leído, aunque había momentos en que rehuía abrir el libro, porque no se puede decir que sea fácil.

domingo, 20 de octubre de 2013

Una pequeña joya

La librería ambulante por Christopher Morlay

 Acabo de terminarlo, y como me dijo quien me lo regalo, cuando pasas la última página y cierras el libro, te descubres sonriendo. Por eso voy a escribir para recomendarlo.
 Es un cuento delicioso,y maravillosamente bien escrito, y es especial para los que amamos los libros, además de la literatura.

  La historia va de un viaje , una aventura en la que se embarca esta extraña pareja, a fin de hacer llegar a los granjeros diseminados por el territorio de La América rural,_no sólo los libros que transportan en su vagón , sino algo mucho más importante, contagiar el entusiasmo por leer historias y practicar el arte de encontrar el libro justo para la persona indicada, y despertar en ella la inquietud que la llevara a seguir leyendo.

Los diálogos que entablan durante el trayecto, están plagados de reflexiones magníficas acerca de que significa la literatura, los libros, como consuelo de la soledad,y también como parte activa en la búsqueda de la felicidad cotidiana,o como cambia una sociedad que lee . Las preguntas que se hacen el uno al otro acerca de sus preferencias o de la cualidad que ha de tener un libro para ser un "buen libro ", nos hacen interrogarnos a nosotros mismos sobre las nuestras.

Era complicado transitar  con una caravana tirada por un caballo por los preciosos bosques de Nueva Inglaterra , bajo la lluvia o el frío, disfrutar los atardeceres rojos de octubre sí, pero también afrontar las largas y solitarias noches y la incomprensión, aunque cada poco recibían la recompensa de lograr romper las barreras y enamorar a alguien más de los libros.

Se me ocurre que hoy que tenemos todo al alcance de la mano, resulta  igual de difícil  o más quizás, ganar adeptos para la causa de la literatura.

¡No os arrepentiréis!

jueves, 3 de octubre de 2013

El último Best Seller: “La verdad sobre el caso Harry Quebert” de Joel Dicker


En la última entrada dije que pensaba que no todas las novelas que se desarrollan alrededor de un crimen merecen ser encuadradas en el género "novela negra"  pues bien, opino que este es el caso de la que voy a comentar, creo que sería más preciso calificarla como una novela de misterio.

Pienso que lo más notable de esta obra es la historia, una trama que bascula sobre tres personajes  protagonistas: Harry Quebert, Marcus Goldman y Nola Kellergan  y un hecho: la desaparición de esta y treinta años después, el descubrimiento de su cadáver  y la acusación de asesinato que recae sobre Harry. A partir de aquí, la misión de Marcus, alumno y amigo de Quebert, es demostrar la inocencia del profesor y encontrar los culpables. En el curso de esta tarea, Goldman encuentra la inspiración perdida y escribe la novela del siglo. 

La novela consiste en recorrer las muchas y diferentes posibilidades en que pudieron ocurrir unos hechos de los que el lector solo tiene dos datos claros y precisos,  quién  los cometió , cómo y porqué. Para  esto el autor recurre a un coro de personajes  que necesariamente están sólo perfilados,  que son ambiguos y polivalentes a fin de encajar en cualquiera de los escenarios posibles y  que los moldea según conviene a la teoría que elabora en cada episodio. Esto es útil a la trama y hace que las piezas del puzle encajen y la historia no se desmorone pero tiene la desventaja  de que todos los personajes tienen el mismo defecto, también los protagonistas,  y lo que es útil  por una parte en lo que se refiere al coro, es un defecto enorme en cuanto se trata de los personajes principales. Harry Quebert no tiene personalidad, no mantiene la coherencia mínima en el tracto del tiempo larguísimo en que se nos muestra (más de treinta años), su historia tiene lagunas enormes, y su expresión y comportamientos no resultan naturales. Y qué decir de Nola Kellergan, es imposible definirla, ni describirla, no se reconoce y sólo se entiende cuando utiliza el fácil recurso de la patología psíquica. Por ultimo Marcus Goldman, al que conocemos más, el autor nos cuenta su adolescencia como " formidable" y como esto condiciona su vida. Lo encuadra en un entorno familiar  y a pesar de todos los datos que sabemos sobre el, su personaje no cobra vida independiente, quizás porque todo resulta un tanto falso, como construido a posteriori a fin de justificar sus actos.

El retrato del paisaje de al América rural está bien logrado aunque en ocasiones resulta un poco plano y se echa de menos alguna variación ya que los hechos que se narran se extienden en el tiempo durante más de treinta años y aparentemente no ha cambiado absolutamente nada.

En resumen, la novela se deja leer, pero en mi opinión está muy lejos de ser una obra maestra.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Sobre novela negra


He buscado la definición de “novela negra”, hay muchas pero la que más me ha gustado dice así: novela negra es aquella que tiene en su corazón un hecho criminal y genera una investigación. Me gusta porque habla de la novela como algo vivo que tiene corazón. Buscaba una definición más o menos académica porque no estaba segura de que el término englobase todo el género policiaco. Hay una increíble cantidad de novelas que pueden encajar en esta definición, y no se por qué pensaba que para alcanzar el título de "novela negra" se requería una cierta calidad.

Mi autor preferido es sin duda Henning Mankel con su serie protagonizada por el comisario Kurt  Wallander.  El secreto radica en la creación de un  personaje con carácter propio que a los lectores nos resulta reconocible desde la primera entrega. El autor nos lo presenta pero el personaje ya vive: tiene un pasado que no nos revela de una vez, sino con pinceladas  pequeñas y precisas, sin extenderse en detalles pero dejando ver que habita un mundo preexistente, un espacio con volumen. Todos los lectores de Mankel sabemos de la soledad inmensa del comisario, del fracaso de su matrimonio, de la existencia de su hija a la que poco a poco iremos conociendo. Conocemos a su padre siempre en segundo plano, pero decisivo para conformar el carácter de Wallander. Sabemos de su distancia a causa de la profesión de policía que detestaba, y sus cuadros, siempre el mismo paisaje con o sin urogallo. Mankel además de crear un personaje  de forma magistral,  lo sitúa en un espacio y un tiempo retratado de forma magnífica.  La Suecia de los últimos años del siglo XX  y primeros del XXI, la del estado del bienestar donde las instituciones y los servicios funcionan con una mecánica impecable, pero excesivamente normada, deshumanizada y triste, en la que las relaciones  humanas son difíciles y se respira la “grisura” del ambiente. Todo lo vemos a través de los ojos del comisario, de sus compañeros, de los crímenes  que investiga y resuelve.  Kurt Wallander llega a ser un personaje con vida propia, y todos los que le seguimos sabemos de  la tristeza  del paisaje que veía desde su ventana en al apartamento de la calle de Mariagattan, y nos alegramos muchísimo cuando se mudó a una casita en el campo y se compró un perro, y nos quedamos desolados con su despedida.

Benjamin Black (Jonh Banville) ha venido a tomar el relevo y lo hace con una creación literaria, la de Quirke, que tiene en mi opinión una complejidad y profundidad enormes. Desde el primer libro se convierte ya en un personaje que vive de forma independiente y se mueve en un espacio con volumen y relieve.

En esta entrada sobre novela negra no puedo dejar de hablar de Fred Vargas. Está en un plano diferente pero la originalidad de su inteligente escritura y la calidad  de sus dos series de novelas protagonizadas por  personajes, que  igual que las tramas, están en el límite de la realidad pero de alguna manera enganchados a la tierra.  Tanto “Los Tres Evangelistas” como los comisarios Adansberg, Kehlweiler o Vandoosler son prodigiosos y dotados de vida  propia, son entrañables.

En otro nivel, es una delicia pasear de la mano del comisario Guido Brunetti por las calles de Venecia. La serie de Donna León que desde hace muchas novelas sólo tiene eso, el personaje y Venecia, aun así me sigue gustando como si visitase a viejos amigos.
Y como no, acompañar a Salvo Montalbano, creado por Andrea Camilleri, en su rincón siciliano cuando alterna trabajo policial, siempre salpimentado con un punto de mafia, con sus visitas  gastronómicas a las trattorias de su zona o simplemente a la nevera de su casa donde siempre le esperan manjares que te hacen la boca agua.

Y hay muchos más claro, últimamente muchos suecos (Millenniun) y suecas, Camilla Läckberg, Asa Larsson… son entretenidos pero no memorables.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Antigua Luz, de John Banville


Alexander Clave, un viejo actor en el declive de su vida proyecta su mirada hacia el pasado e inicia un relato que comienza cuando tenía quince años. La narración empieza  con una gran frase, a la manera de las novelas clásicas -Billy Gray  era mi mejor amigo y me enamoré de su madre-. Es un comienzo impactante y no es un truco de escritor porque el resto del párrafo  nos alerta de la duda que planea sobre toda la obra acerca de la esencia del amor, de la fiabilidad de los recuerdos, o de la manipulación de la propia memoria.

El relato en primera persona, parece dirigirse exclusivamente al lector, de forma individual, a mi que lo estoy leyendo y no a un indefinido conjunto de posibles lectores. Se establece una suerte de complicidad  a través de una sutil  forma de diálogo, haciendo preguntas o sugiriendo reflexiones.

Elige tres momentos en el tiempo, primero y más antiguo, su relación con la señora Gray, segundo, la muerte de su hija y el horrible viaje que, para recoger sus restos, hacen su mujer  Lydia y él. Y por último, la aparición de la joven actriz  Dawn Devonport, contratada junto con él para interpretar  una película.

Así, el narrador salta de una a otra historia, de una a otra mujer, de uno a otro tiempo  y el hilo conductor es él mismo. El personaje que nos habla, recuerda  episodios de su pasado  sin desprenderse del equipaje con que la vida le ha conformado y se nos muestra con una coherencia espléndida. Un sujeto cuya iniciación sexual se produce a los quince años, con una mujer de treinta y cinco, que es además la madre de su mejor amigo. Nos habla  después o entremedias, de su mujer, mostrándola como una figura maternal en quien busca consuelo de su intensa tristeza por la muerte y la vida de su hija. Así mismo la pérdida de esta, explica el anhelo de entender, salvar y redimir a la joven actriz  cuya vida  se desliza peligrosamente hacia la autodestrucción. Cierra el círculo compartiendo con su esposa el rescate de Dawn, como compensación para ambos de lo que no pudieron hacer por su hija.

Banville, tiene una forma de escribir  que es muy exigente con el lector. Sus descripciones miniaturistas tanto de lo material (el paisaje, los espacios donde se mueven los personajes, etc.) como de lo inmaterial (sensaciones, sentimientos u opiniones) resultan a veces asfixiantes.

Por ultimo no creo que esta sea una novela erótica, como señala algún crítico. Aunque contenga episodios eróticos, en mi humilde  opinión, es más significativo el tratamiento de la memoria, de la capacidad del ser humano de reescribir  el pasado desde la perspectiva de la propia experiencia y creer que fue distinto.


Después de " El Mar" y " Los Infinitos", sabía que la nueva novela de Banville me gustaría, y así ha sido, pero aunque no sea literariamente correcto, debo decir que espero con más ilusión las entregas de Quirke por Benjamín Black. Esta ha sido una entrada un poco más larga, porque el libro es mucho más complicado, y siento mucho no poder poner la foto de la portada, pero mientras escribía parte de esta cosa, Mambo, el perro de mi hijo, se la ha comido.

viernes, 30 de agosto de 2013

Capital, de John Lanchester

La trama discurre alrededor de una calle singular del Londres actual, Peppy's Road. A través de las vidas de los habitantes de cada una de sus casas, y de personajes siempre de alguna manera relacionados con la calle,  el autor nos muestra una imagen viva y dinámica de la estructura social del Londres contemporáneo, y mediante una trama realmente entretenida, retrata con acierto y destreza un momento especial pre-crisis y crisis de la "Capital". Los personajes responden a estereotipos absolutamente reconocibles y resultan naturales y creíbles. Creo que quizás por una falta de técnica , hay líneas argumentales que introduce otorgándoles mucha importancia  y que se desinflan inexplicablemente por el camino al  no acabar de rematar todos los cabos. Aún así, es una lectura más que notable.