martes, 6 de diciembre de 2016

Las sillitas rojas por Edna O'Brien

No es esta una novela convencional. Para empezar, tiene un aire de cuento que hace que los hechos que se narran estén envueltos en una vaga sensación de irrealidad. Sin embargo la verdad en la que se basa el relato se abre paso a lo largo de sus páginas haciendo, de paso un retrato de la condición humana.

El personaje Vladimir Dragan enseguida es reconocido por el lector como uno de los asesinos  que actuaron durante la Guerra de Bosnia. Esto se debe, entre otras pistas, a que la autora incluye en un pasaje la imagen de las sillas rojas  que se colocaron en la avenida principal de Sarajevo para conmemorar los veinte años del comienzo del sitio a la ciudad. Cada una de las sillas representan las  11.541 personas que murieron durante el conflicto,  643 eran sillitas, en recuerdo de los que eran niños.

Pues bien, este siniestro personaje busca refugio en un lugar  tranquilo donde aparentemente habita la inocencia y la paz despertando el interés de sus habitantes que lo acogen con diferente actitud, que va desde la desconfianza hasta el jubilo. La extravagante presencia de este "sanador visionario"(como se define él mismo) trastorna la vida y la conciencia de los tranquilos pobladores  de Cloonolia, que van sucumbiendo cada uno a su modo al hechizo del forastero. Es interesante  mostrar el atractivo enorme que ejerce en almas cándidas la maldad más implacable.  

Por momentos me costaba situar temporalmente la historia precisamente por ese estilo de fábula del que he hablado al principio. Sin embargo el relato se ancla a la realidad mediante indicios y pistas con que va salpicando el mismo.

Es una obra muy original, diferente tanto en el estilo como en el sentido que creo que tiene. Utiliza la base de unos personajes reales para, disfrazados y trasportados a un hábitat diferente, reflexionar sobre el mal,  la frivolidad  y las consecuencias que en la inocencia ejercen estos dos  condiciones. La autora,  a través de Fidelma construye una elaboración moral sobre la culpa y la redención.


domingo, 27 de noviembre de 2016

El libro de los Baltimore por Joël Dicker

En absoluto es una continuación de La verdad sobre el caso Harry Quebert. Lo único que comparte con esta es el protagonista, el escritor Marcus Goldman, y ni siquiera  hay una mínima referencia que nos indique que  ambas novelas tienen algo que ver más allá de que las dos se desarrollan más o menos en el mismo espacio geográfico de la costa este de los Estados Unidos.

No es nuevo ni original que un autor utilice  un mismo protagonista en novelas distintas. Sin embargo aquí la personalidad del Marcus Goldman de La verdad sobre el caso de Harry Quebert no es reconocible. Tal vez sea porque en esta nueva novela el tiempo en que se desarrollan los hechos es entre la infancia y la primera juventud. Pero lo siento,  me resulta un tanto sospechoso. Es como si hubiese utilizado al personaje para aprovechar el gran éxito editorial de la primera novela ya que el Marcus Goldman adulto que nos mostró en aquella no tiene ningún rasgo común a este.

Se reconoce el estilo en los continuos saltos en el tiempo en que va narrando la historia y en la presencia anunciada de un acontecimiento dramático que trunca de manera irreparable  la vida de todos.

En el anterior libro, los personajes eran deliberadamente ambiguos con unos perfiles muy desdibujados que convenían al desarrollo y fin de la trama. En este, por el contrario, hay una buena construcción de caracteres y una brillante descripción de los grupos sociales entre los que transcurre la historia.


Es una novela bien escrita que se lee con interés pero creo que la calidad no responde ni remotamente al éxito de difusión y ventas que ha tenido.

domingo, 23 de octubre de 2016

Me llamo Lucy Barton por Elisabeth Street.

Dos de los críticos literarios a quienes suelo seguir, han calificado esta novela como obra maestra.  Por ello empecé su lectura con grandes expectativas, la verdad es que eso no es del todo bueno porque lees con prejuicios y eso le quita autenticidad a tus impresiones. Para mi al menos es inevitable considerar  acertados los juicios de los que admiro.

No se si yo hubiera dicho lo mismo sin leer esas reseñas, pero desde luego que creo que es un libro singular, que deja huella y al que vuelves muchas veces después de haberlo terminado.

No es la narración cronológica de unos hechos que tienen principio y  fin. Casi no hay hechos concretos a parte de la visita de su madre durante su estancia en un hospital, esta sirve de punto de partida para que la autora dibuje un mapa del viaje desde su pasado a su presente.

A penas son pinceladas de vida, imágenes muy poco explicitas en las que siempre flota un desasosiego de algo oscuro y perverso. El deseo de huir y avanzar y la incapacidad  del ser humano para evitar que las heridas de la infancia dejen una huella profunda que marca para siempre.

Cuando  estas leyendo  te planteas la pregunta de si el amor hacia una madre es algo animal e innato  en el  ser humano y de si es independiente de como sea esta o de la clase de amor que ella te dio.

La  autora tiene una habilidad increíble para adentrarnos en la psicología de los personajes, que son complejos, mediante cosas sencillas, cotidianas. Es a ratos tristísima, pero también tiene muchas dosis de ternura.


Al final me quedo con aquello que escribió Ana María Matute: la infancia es más larga que la vida.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Botas de lluvia Suecas por Henning Mankell

El epílogo de esta novela está escrito en Antibes y fechado en Marzo de 2015 y el autor muere en Suecia el mes de octubre del mismo año. Es pues su última obra, escrita cuando la enfermedad que fue la causa de su muerte está ya muy avanzada, y creo que el es consciente de que su vida se está acabando.

Es por eso que me parece interesante comentar aquí, mas allá de cualquier otra cosa , la diferencia de tono y de mensaje que contiene este libro. Creo que he leído prácticamente toda la obra de Mankell, la serie de Wallander y  la que comienza con Zapatos italianos que termina con esta de la que hablo.  También  Comedia infantil y El hijo del viento que se desarrollan en África así como El chino y La vuelta del profesor de Baile. La única que no he leído es  Arenas movedizas, que es un testimonio autobiográfico  y puede ser que ahí se encuentren las claves de estos cambios de los que hablo.
 
En la obra de Mankell hay una constante que se repite una y otra vez  y que planea siempre como una sombra en todos sus libros: la soledad, ineludible e inevitable, entendida como algo inherente a la naturaleza humana  y no  como una consecuencia propia de la sociedad en que les ha tocado vivir. Sus personajes no tienen la voluntad de cambiar las cosas, la soledad se acepta y siempre hay una halo de triste resignación en esa circunstancia.

Pues bien, en esta última novela, los personajes todos ellos son seres solitarios, todos viven solos en una paisaje cuya dureza propicia este aislamiento por la dificultad geográfica para acercarse unos a otros. Sin embargo, lo diferente en esta  es que, aunque tímidamente con muchos recelos, aquí  todos se buscan continuamente, se necesitan y se interesan por el resto. Van creando una red que los conecta y los salva.  Es como si el autor hubiera descubierto al fin que el ser humano no está completo si está solo, necesita de otros . Hay una frase en el libro en la que  dice "No siempre estuvo solo, al menos cuando nació su madre estaba con el, todos las personas están acompañadas al menos en ese momento". El protagonista, Welin, nos va acercando a una idea de que no se si tanto como la felicidad pero si la paz y el sosiego se encuentran en la compañía de otros, más aún si esos otros son de tu misma sangre, hijos en los que proyectar un futuro que de sentido al pasado y al presente.

 Fredrik Welin redime en si mismo a todos los personajes que han salido de la pluma de Mankell, cuando comprende que el sentido de la vida es tener cerca a las personas que quiere  y que la esperanza de te quieran da una nueva luz  a sus días.  Las ultimas  frases del libro son un buen resumen de lo que creo haber visto en él: "Ya estamos a finales de Agosto. Pronto llegara el otoño. Pero la obscuridad ya no me asusta." A mi me parece un precioso testamento vital.



martes, 20 de septiembre de 2016

Cuando asedien tu faz cuarenta inviernos por Mary Ann Clark Bremer

Cuatro relatos cortos publicados bajo este precioso titulo, que es el comienzo de un impresionante soneto shakesperiano.

Tienen un claro contenido  autobiográfico pero, lejos de ser un diario, son historias reales envueltas en otras historias ficticias y siempre con un sentido más profundo que el mero acontecer de los hechos. Están llenas de melancolía y  es una escritura inteligente e íntima.


No había oído hablar de ella  antes y me ha gustado mucho acercarme a su obra en esta edición tan acertada de  Periférica.