lunes, 27 de marzo de 2017

Tres días y una vida por Pierre Lemaitre



 La nueva novela de Lemaitre es una mezcla buenísima entre sus dos facetas, la del autor de novelas policiacas y la de narrador de historias con un componente más literario. Tiene un comienzo impactante y un perfecto ritmo narrativo que engancha al lector desde la primera página.

 En esta novela, la dureza, que es marca de estilo del autor, se desplaza de las descripciones que en Nos vemos allá arriba eran verdaderamente crudas, a los hechos que se narran.

 La creación y desarrollo del personaje protagonista esta magistralmente logrado, así como el ambiente rural en que sitúa  los hechos, logrando  una continuidad y coherencia que nos permite desplazarnos en los saltos temporales que sufre  la narración.


Me ha parecido un buen libro y recomendable desde luego.

domingo, 19 de marzo de 2017

Bartleby, el escribiente por Herman Melville


Después de leer el libro de ensayos de Simón Leys, se despertó mi curiosidad hacia algunos autores de los que había leído solo una obra, quizás la más conocida. Uno de ellos es Melville, solo he leído de él Moby Dick. Elegí un relato corto llamado Bartleby, el escribiente que curiosamente está traducido nada más y nada menos que por Jorge Luis Borges. Había leído que este cuento anticipaba de alguna manera los relatos kafkianos y, además, que Borges sea el autor de la traducción aumentaba mi curiosidad precisamente por lo que Leys expone en uno de sus artículos sobre lo que aporta o detrae un traductor a una obra. Puede ser una experiencia interesante leer la obra original y compararla con la traducción, seguro que a pesar de ser un clásico y por tanto de alguna manera intocable, el inmenso talento imaginativo del argentino encuentra un resquicio por donde colarse. Borges tradujo muchísimo, desde Proust a Kafka pasando por Wilde y Joyce. Sin embargo, sus traducciones son como poco polémicas teniendo en cuenta que no siguen la teoría de que el traductor debe ser invisible. Parece ser que sus aportaciones al original son excesivas, aunque en todo caso interesantes.

 El relato es verdaderamente inquietante y enigmático, muy corto y muy conciso. El narrador, que es también protagonista, va contando en primera persona la extraña secuencia que va desde la contratación de un eficaz y serio escribiente a la asombrosa actitud de este que, a partir de un cierto tiempo, empieza a negarse a realizar algunos trabajos utilizando la frase "preferiría no hacerlo" cuando era requerido para hacer algo hasta que finalmente se niega a hacer absolutamente todo. 


No son solo extraños y geniales tanto el personaje como los hechos, sino que también lo es la actitud y los sentimientos que el narrador manifiesta al contarnos la historia. De hecho, es una reflexión sobre aquello que impensablemente puede ocurrir un día cualquiera a cualquier persona, y sobre las reacciones y los sentimientos que provocan en los demás comportamientos tan misteriosamente sostenidos. Muy recomendable.

jueves, 23 de febrero de 2017

Manual para mujeres de la limpieza por Lucia Berlín

La compre porque pensaba que era una novela y figuraba en la lista de los más vendidos. Sin embargo, resultó que son una colección de relatos cortos que pertenecen a este género que se ha denominado "autoficción". El género se caracteriza por tener un narrador, protagonista, que cuenta unos hechos que han sido desfigurados o alterados de algún modo por lo que no pueden considerarse autobiográficos.  La verdad es que no me han gustado mucho por varias razones, pero la más importante es que su triste y difícil vida me produce una mezcla de compasión y exasperación. No siento ninguna simpatía por las personas que viven su vida con una ausencia absoluta de responsabilidad ante las consecuencias que sus actos producen en los demás. Tampoco me gusta la amargura y desesperanza que destilan muchos de ellos aunque es verdad que hay cierta belleza en la manera de expresarse y que algunas imágenes líricas son notables.  El prólogo que  hace Lydia Davis, una autora consagrada de relatos cortos, es muy entusiasta y entiendo que sea así porque estos relatos se parecen a los suyos que en muchos casos son tan cortos que son apenas dos líneas.



No es que esté en contra de la llamada "autoficción" porque en alguna ocasión me he encontrado con verdaderas maravillas. Aprovecho la ocasión para hablar de una de ellas escrita por Mircea Eliade, prestigioso intelectual de la primera mitad del siglo XX y autor de referencia en el mundo académico en lo que se refiere al estudio de las religiones. Escribió y publico un relato donde cuenta una preciosa historia de amor con una joven de dieciséis años que vivió durante su estancia en la India. El libro se llama Maitreyi, La noche Bengalí. Su nombre lo cambia pero el nombre de la joven protagonista es real. También modifica algunas cosas que no son esenciales pero que justifican de algún modo poderlo publicar como ficción. Treinta años después de que ocurriese y se publicase la historia, la protagonista, Maytreyi  Devi, que ya es una mujer madura, casada y con hijos adultos, conoce la existencia del relato de Mircea y escribe su propia versión a la que titula Mircea, una historia de amor. El que escribe Eliade obviamente tiene una altísima calidad literaria y una belleza que conmueve, el de ella tiene el encanto de la naturalidad  y resulta muy tierno. Después de tanto tiempo ella le reproche abiertamente haber aireado algo tan íntimo e intenta rebajar la carga erótica  que contiene La noche Bengalí, atribuyendo a su imaginación calenturienta ciertas escenas del libro. Ambos libros están publicados por una pequeña editorial que se llama Kairos y verdaderamente  merecen la pena.



En todo caso haber traído este episodio literario a esta reseña del libro de Lucia Berlín, me parece injusto para Mircea y Maitreyi pero me alegro de haberlo hecho porque quizás haya alguien que no sepa de ellos y es una experiencia preciosa leerlos uno después del otro.