miércoles, 27 de septiembre de 2017

El Cuento de la Criada por Margaret Atwood.

El Cuento de la Criada es una novela estupenda, de una profundidad impresionante, y creo que será un referente futuro en lo que se refiere al género que se conoce como distopías.

La escritora dice en su prólogo que no es una novela feminista sino que ha elegido a las mujeres como colectivo poseedor de derechos conquistados lenta y penosamente en la historia de los que son despojadas de un plumazo con el asombro, solo asombro, y resignación de todos. En este sentido, yo no comparto los criterios morales de Atwood a la hora de establecer algunos de los conceptos que ella maneja como avances y conquistas, que en su realidad literaria son conculcados, es decir, la autora hace una selección de lo que considera derechos fundamentales donde hay una mezcolanza filosófica inaceptable para mí. Como pretende ser un libro de profundidad filosófica, me permito hacer esta puntualización personal.

Otra cosa que me llama poderosamente la atención es la nula referencia a las razas, dentro de ese mundo espantoso que dibuja, hay hombres y mujeres, todos sometidos a una tiranía arbitraria que adolece de todas las corrupciones que son propias de las tiranías, pero ni una referencia a blancos, negros, latinos o asiáticos. Pareciera que la discriminación por la sola circunstancia de pertenecer a una u otra raza en ese mundo imaginado haya sido superada.

No me gustan los libros de ciencia ficción, Atwood dice que a ella tampoco y realmente este no puede considerarse que sea muy ajustado a los parámetros de ese género, pero comparte con ellos esa visión siempre pesimista cuando no apocalíptica de lo que será el futuro de la humanidad. Sin embargo, está magistralmente escrito y el lector se queda enganchado al relato de manera automática, tiene un ritmo narrativo perfecto y una dimensión apropiada ya que si fuera más largo la depresión se hubiera apoderado de mí y no lo hubiese acabado.


Hace muchos años que leí la primera vez a Margaret Atwood, cuando ganó el Booker Prize con El Asesino Ciego en el año 2000. Veo ahora que El Cuento de la Criada era de 1985 pero que ha sido relanzado recientemente por su adaptación a una serie de televisión que ha arrasado en los últimos premios Emmy. En todo caso, es una gran escritora y sus libros dejan huella.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Las vidas de Louis Drax por Liz Jensen

Una novela interesante sobre todo por el argumento, del que no daré mucha información para no desvelárselo al posible lector. Podría encuadrarse entre dos géneros; por un lado el psicológico y por el otro el policiaco, ambos conectados pues cada análisis de personalidad está siempre en relación con el esclarecimiento de un acto criminal, del que en un principio ni siquiera está claro cuáles y cuantas son las víctimas.

La forma narrativa es muy peculiar pues da voz alternativamente y sin previo aviso a todos los personajes que tienen algo que decir en relación a la génesis, el desarrollo y las causas de los hechos que se narran. Es labor del lector encontrar las claves para saber quién está hablando y desde que momento en el tiempo, pues cada uno de ellos interviene bien en el pasado, bien en el futuro o simultáneamente al presente que se está contando. Y hay una dificultad añadida, hay personajes que participan en la narración desde un plano distinto, desde una existencia no presencial o no del todo presencial. Un poco a la manera de Pedro Paramo, en la magistral novela de Juan Rulfo.

Es una historia muy inquietante y perturbadora. Creo que la autora consigue la máxima atención de parte de sus lectores, pero también tiene fallos bastante serios. A mi modo de ver la construcción de los personajes es bastante deficiente, solo tienen entidad la madre, el Doctor Pascal, y tal vez la inspectora Dalton. El resto son confusos esbozos con poca consistencia real incluido Louis, al que no logra dar un carácter que lo haga reconocible y único, ni siquiera físicamente. Es un personaje fallido demasiadas, hay referencias a él de demasiados personajes y cuando habla con voz propia no hay una coherencia lineal en sus intervenciones lo que hace difícil imaginarse que clase de niño es. Además, hay algunos episodios extraños pero que son fundamentales para la historia que no son explicados de manera convincente y quedan en un territorio oscuro y poco creíble.


Sé que hay una película recientemente estrenada sobre la novela. Me parece dificilísimo plasmar en imágenes un guion tan enrevesado pero me han hablado bien de ella, de hecho, conseguí la novela por consejo de quién la vio así que supongo que en la adaptación al cine habrán pulido y aclarado algunos aspectos del texto original.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Son cosas que pasan por Pauline Dreyfus


Parece que Patrick Modiano, con su Trilogía de la ocupación, ha abierto la veda que existía en la literatura francesa para escribir sobre esos años bajo un punto de vista mucho más realista de lo que se había hecho hasta entonces.

En 2011 se publica un libro de Alan Riding, en el que el periodista y crítico del New York Times escribe abiertamente sobre la más que acomodaticia actitud con que recibió el llamado “mundo cultural” a los alemanes en París y, por primera vez, se vio en negro sobre blanco algo que sabíamos bastante bien. Pero Riding no es francés y por lo tanto no cuenta como parte integrante de la literatura francesa.

Modiano es implacable en su visión y arroja luz y una nueva perspectiva de esos años de los que hasta ahora la literatura nos mostraba una Francia llena de resistentes heroicos y hablaba poco o nada de la mayoritaria aceptación de los hechos consumados, asumiendo de buen grado la presencia de los ocupantes, cuando no fueron abiertamente colaboracionistas, o cínica y voluntariamente ciegos a cuanto pasaba en los márgenes de la realidad superficial.

En esta novela, Pauline Dreyfus hace un retrato absolutamente demoledor de la sociedad parisina del momento. La escritora se centra en Natalie de Lusignan, Duquesa de Sorrente, perteneciente a una familia de aristócratas. A través de sus andanzas y avatares, nos va mostrando una visión circular de cómo se desenvolvían los personajes en la situaciones difíciles que se iban sucediendo y como sortearon las dificultades  buscando en el refugio de la Costa Azul, alivio a sus tribulaciones. Cuando digo que ofrece una visión circular, me refiero a que no se limita a cuestionar el comportamiento de una clase social, sino que nos hace ver que la actitud era compartida por casi todos los estratos sociales, haciéndose evidente la insolidaridad con los perseguidos por el régimen Nazi, especialmente con los judíos a los que dieron la espalda marcando las distancias cuando menos. Y el día después, cuando los aliados entran en París, son capaces de las más abyectas de las mentiras para librarse de las etiquetas de “colaboracionistas”.


Es una buena novela, buen ritmo y extensión apropiada. Y me ha hecho reflexionar sobre como la frivolidad se impuso y disfrazó de fiestas el miedo atroz que les provocaban los ocupantes, prefirieron acomodarse a combatirlos. Creo que los próximos años vamos a leer mucho en este sentido, es un filón enorme que explotar.