domingo, 20 de mayo de 2018

Hozuki, la librería de Mitsuko por Aki Shimazaki

Este libro no es exactamente una novela, yo diría que es una especie de fábula, un cuento con un alto contenido moral y filosófico.

Está escrito en primera persona y esta no es una elección arbitraria porque busca una inmediatez perfecta entre lo que va contando y la propia percepción de los acontecimientos del personaje que narra. Casi todo el tiempo la voz es de Mitsuko pero, cuando es el momento de conocer la historia del personaje que hace de contrapunto, la señora Sato, la palabra pasa a ser de ella pero no se abandona la primera persona simplemente cambia el sujeto que habla.

También es relevante la elección de un estilo absolutamente minimalista, casi sin adjetivos ni adornos poéticos. No pone en la boca de las protagonistas ni un solo juicio moral sobre los hechos que relatan, ni una sola vez se lo permite. Si lo hay, es atribuido a otro personaje, importante pero secundario. Así, no hay en el lenguaje distracciones estéticas con la única excepción de las que dedica a los dobles significados que tienen las palabras en japonés en relación a la elección de los nombres.

Por lo demás, sólo expone los hechos y hace descripciones fotográficas de momentos puntuales. De manera inteligente va introduciendo información salpicada entre espacios cotidianos de la vida de su pequeña familia hasta completar un relato complicado y sorprendente.

Es una historia que nos conduce a pensar que cada acto de la vida, cada decisión que tomamos, trasciende al momento presente y tiene consecuencias en el devenir hasta que se recupera el equilibrio cósmico.

También plantea unas preguntas interesantes sobre los vínculos que unen a las personas como los lazos de sangre o los lazos afectivos, ¿cual prevalece?, ¿cual debería prevalecer?

En fin, pocas palabras para recomendar esta pequeña joya escrita con una elegancia y una sutilidad que lleva al lector a enredarse en la red que hábilmente Shimakazi ha tejido. Lo que es seguro es que, una vez terminado, este es un libro que hace reflexionar y que exige sacar conclusiones propias. 

1 comentario:

  1. Lo acabo de leer. Precisión japonesa en cada palabra que describe, perfectamente, el escenario y el interior,sin necesidad de adjetivos. Y desde luego, lleva a la reflexión. Yo me quedo con esta : lo que libera de la culpa no es el reconocimiento solo de la acción, ni el arrepentimiento, es el amor.

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