jueves, 30 de enero de 2014

Stoner por Jonh Williams

Empecé a leerlo con enormes expectativas y quizás por eso cuando llevaba unas treinta paginas, me asalto la duda me pareció poco probable que esa historia pudiera interesarme demasiado y desde luego no hasta el punto de perder la noción del tiempo y leerla de una vez. En cualquier caso decidí seguir leyendo. La siguiente vez que mire el reloj, eran las tres de la mañana y había rebasado la mitad del libro y pensé que era mejor esperar al día siguiente para reanudar la lectura en plenas facultades. Lo termine en un par de días, pero he estado pensando en él mucho tiempo después y al fin  voy a intentar hacer un comentario que os anime a  vosotros (mis hipotéticos visitantes ).

Empiezo por decir que creo que “Stoner” es una obra maestra, y esta afirmación tan rotunda, no la hago de una manera frívola y ligera, sino que voy a hacer lo posible por razonarla.

En primer lugar he reflexionado sobre el hecho de que una historia  tan lineal, tan sencilla sea capaz de enganchar  de esa forma tan intensa. No tiene crímenes ni misterio, ni una acción trepidante que se interrumpa en una capitulo para reanudarse dos después, y así atrapar la curiosidad del lector, utilizando las técnicas narrativas de los best sellers.  Y sin embargo ocurre.

La primera característica de la novela es la creación del personaje principal, del protagonista. El autor nos lo presenta en su primera aparición, con una génesis concreta, su modesta procedencia granjera y su casual encuentro con lo que será su vocación y el  sentido de su vida, pero solo eso. Al principio solo es una delineación del hombre apenas un esbozo, y página tras página palabra tras palabra, lo va coloreando dándole volumen y consistencia, siempre enmarcado  en los límites primeros, en el perfil inicial, así consigue crear un personaje que crece  a la vez que avanzamos en la historia y adquiere sustancia y vida, tanto que se nos hace predecible y el lector anticipa sus reacciones, sabe qué es lo que hará  porque lo conoce  y sin embargo hasta mucho más de mediada la novela no hay una descripción física del personaje, solo indicaciones sobre su forma de andar o su estatura.

No basta con un personaje para que funcione una historia, el resto de sujetos que viven en la novela deben ser tan reales como el principal y tienen que funcionar  de manera autónoma con su propia personalidad comportándose de manera coherente con el diseño que de ellos se ha hecho. Y una vez mas es magistral la forma en que Williams  dibuja los perfiles de apenas  cinco personajes  que son los que acompañan a Stoner durante su vida, que la construyen y destruyen. Hay una graduación en la intensidad de la presencia de los secundarios que varia en función de sus momentos vitales y según conviene al desarrollo de la historia los hace presentes o los aparta pero siempre manteniendo una velada presencia, incluso con los que se quedaron en el camino y que en muchos momentos los convoca sin ningún problema para el lector, que casi lo espera.

Finalmente, está el lugar donde se mueven, es este un espacio totalmente acotado que no tiene amplios horizontes, es pequeño y reconocible. La universidad, y la ciudad de Columbia. Todo ocurre en el mismo sitio, su trayectoria vital empieza, se desenvuelve y termina ahí. Lo que pasa fuera siempre se ha gestado allí.

Hay por tanto en esta novela, historia personajes y atmosfera, todo ello contado con un estilo literario sobrio, sin ninguna afectación. Frases cortas, pocos adornos, descripciones precisas y escuetas. Pero la profundidad de los mensajes, la humanidad inmensa de los personajes con sus miserias y sus grandezas, hacen de esta novela algo excepcional. En las ultimas paginas del libro se hallan pasajes verdaderamente inolvidables.

Durante unas horas, o lo que te ocupe su lectura, has vivido la vida de otro, asistiendo como un espectador  presente y activo, pero con la suficiente distancia, para establecer tus propios juicios o  las  personales reflexiones, a eso ayuda la utilización de la forma clásica del narrador omnisciente, que consigue una objetividad imposible cuando esta se hace en primera persona.

Creo que “Stoner” es en si misma una teoría de la novela, como lo es Madame Bovary,  durante toda la lectura he pensado esto. Tiene además ese halo mágico que la hace extraordinaria.

La mejor reseña que he leído sobre ella es la de una critico del Times de Londres que dice  "-Se trata simplemente de un tipo que va a la  universidad y se convierte en maestro, pero es una de las cosas mas fascinantes que jamás he encontrado- “ T. Hanks