martes, 5 de septiembre de 2017

El bosque de la larga espera por Hella S. Haasse

Hace unos años leí la saga de Los reyes malditos de Maurice Druon. Siempre he sido aficionada a la novela histórica, pero la Edad Media nunca me ha interesado especialmente. Sin embargo, me enganche a aquella historia desde el primer título: El rey de hierro y así, uno tras otro hasta completar los siete que componen la serie.  Me pareció que tenían una extraordinaria calidad literaria y, a pesar que el elemento ficción está claramente presente, no deja de tener un rigor histórico y una documentación notable.

La misma persona que me habló de estos me ha sugerido recientemente El bosque de la larga espera. Este verano he abordado por fin las casi ochocientas páginas que lo componen y adelanto ya que me ha encantado y que lo he disfrutado muchísimo a pesar de que solo he encontrado una edición de bolsillo cuya letra diminuta ha puesto a prueba mi vista cansada. Mala edición, pero muy buena traducción.

La novela se sitúa cronológicamente en un periodo posterior pero relativamente próximo a los años en los que se encuadra Los reyes malditos y se desarrolla en Francia, estas dos cosas son las que tienen en común ambas obras. El bosque de la larga espera es una obra mucho más intimista. Se centra en el estudio del personaje de Carlos de Orleans al que la autora analiza con un criterio freudiano, acogiéndose a las tendencias psicológicas imperantes en el primer tercio del siglo XX. La importancia que se da en el relato a su nacimiento, a su infancia y al brusco y prematuro abandono de la misma empujado por las circunstancias, condicionan su carácter. La relación con su madre, el traspaso se sus deseos de venganza y la creación de una conciencia basada en el cumplimiento de unas expectativas impuestas por el deber a una estirpe van configurando una personalidad constantemente esforzada en actuar como se espera de él renunciando a sus intimas inclinaciones poéticas y de hombre de paz.

Es muy interesante ver cómo un personaje tan lejano en el tiempo histórico puede ser interpretado bajo el prisma psicológico de una ciencia tan nueva - en el tiempo en que ese escribe el libro - y ver cómo, gracias a esta, se explican y justifican los actos del mismo. Alrededor de Carlos de Orleans se nos muestra un laberinto de pasiones y de anhelos de poder que tienen tanta fuerza como para pasar por encima de cualquier lealtad y llevarse por delante vidas y destinos.


La documentación histórica es muy seria y rigurosa, y su aportación literaria consigue crear una atmosfera propicia para trasladarnos a esa oscura época. Hella Haasse, escribe este libro en el exilio por no firmar un documento de aceptación de las condiciones académicas que les imponían a los docentes holandeses las autoridades alemanas durante la ocupación. Esta circunstancia trasciende en la novela pues al final, muchos siglos después, la naturaleza humana sigue sucumbiendo a los delirios de poder y al sometimiento de unos pueblos sobre otros.